LA CONFIRMACIÓN
La Confirmación perfecciona la gracia bautismal; es el sacramento que da el Espíritu Santo para enraizarnos más profundamente en la filiación divina, incorporarnos más firmemente a Cristo, hacer más sólido nuestro vínculo con la Iglesia, asociarnos todavía más a su misión y ayudarnos a dar testimonio de la fe cristiana por la palabra acompañada de las obras.
El sacramento de la Confirmación es uno de los tres sacramentos de la Iniciación Cristiana. El sacramento de la Confirmación es para todos los Bautizados: en consecuencia, «todos los bautizados están convocados a recibir este sacramento que no puede entenderse como un sacramento de élites o sólo para grupos de selectos».
El sacramento de la Confirmación ha de entenderse como un don gratuito de Dios, sin reducirlo a una pura y simple ratificación del Bautismo recibido y de la fe y compromisos bautismales. La Confirmación, aunque implica necesariamente la libre respuesta del creyente que tiene uso de razón es, ante todo, un don gratuito de la iniciativa salvadora de Dios».
«La Pastoral de la Confirmación tiene como meta, muy en primer término, llevar al confirmando a participar plena y activamente en el banquete eucarístico, ya que, como consideran la Tradición y la liturgia, la Confirmación está específica y directamente ordenada a la Eucaristía»
La confirmación es prolongación del acontecimiento de Pentecostés, por eso acentúa la dimensión eclesial y misionera de la vocación bautismal, en íntima conexión con el acontecimiento pascual, con el que forma una unidad indivisible.
EXPLICACIÓN DE LA CORONA DE ADVIENTO
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